Carmen Aristegui vuelve a la radio

Será por la frecuencia 97.7 donde podrá escucharse el noticiario de la comunicadora a partir del miércoles 17 de octubre a las 7 de la mañana

CIUDAD DE MÉXICO, Q. ROO.- Tras más de tres años de haber salido de la radio comercial, por un golpe de censura originado por la publicación del reportaje “La Casa Blanca de Enrique Peña Nieto”, la periodista Carmen Aristegui anunció su retorno a la FM, en este caso a través de Grupo Radio Centro.

Será por la frecuencia 97.7 donde podrá escucharse el noticiario de la comunicadora a partir del miércoles 17 de octubre a las 7 de la mañana.

“Con una figura de alianza”, se dará el regreso a la radio comercial. “La alianza la hemos logrado concertar, acordar con un grupo muy fuerte, el más grande de México… Grupo Radio Centro”, dijo.

“El nombre del juego es seguir haciendo periodismo”, en este caso “tomando la señal” de su noticiario que ya se transmitía en internet pero que podrá oír hasta las 10 de la mañana.

“Yo creo que esta alianza es un paso más contra la censura, a favor de la libertad de expresión”, añadió.

A su vez, el empresario Juan Aguirre dijo que “esto para nosotros es algo histórico, desde que salió de la radio quedó un mercado desatendido”.

“Estaremos manteniendo los noticieros matutinos que tiene actualmente Grupo Radio Centro”, puntualizó en referencia a los espacios de Sergio Sarmiento y Guadalupe Juárez así como el de Carlos Loret de Mola.

“El margen de libertad de expresión es absoluto… nosotros lo que estamos haciendo es tomar la señal”, precisó.

Por su parte, Aristegui agradeció a toda la gente que la apoyó a ella y su equipo tras su salida de MVS.

En conferencia de prensa, refrendó que “vivimos el fenómeno de la represión política y empresarial”, la cual sigue vigente con juicios abiertos en su contra.

La periodista sostuvo que aquella investigación sobre la casa del presidente “tenía que ser contada” y “en cualquier lugar del mundo una información como esa hubiera sido motivo deinvestigaciones en serio. Aquí lo que tuvimos fue a Virgilio Andrade (ex titular de la SFP)”.

“No había motivo legal alguno para acabar ese programa como se acabó”, agregó.

Respecto al caso de José Gutiérrez Vivó, Aristegui mencionó que “le fue mal” a todos los involucrados y confió que en la nueva realidad política también pueda volver a la radio pues “es una tragedia que esté fuera del aire”.

“Estamos en la posibilidad de que los medios se conviertan en un factor para la cultura democrática”, refirió.

Las fosas de Tetelcingo

El colega Héctor Raúl González, periodista que desarrolla un espléndido trabajo en el estado de Morelos, presentó esta semana los testimonios de dos mujeres a quienes hace algunos años se les negó la posibilidad de recoger los cadáveres de sus respectivos familiares en la Fiscalía del Estado de Morelos. En un caso, se le dijo que no se le podía permitir ver cadáveres para buscar a la persona perdida porque eso, simplemente, “no se hacía…”, y en el otro -en el que sí pudo identificar el cuerpo- no se le permitió llevarse el cadáver porque “no tenía papeles”. Uno de ellos había muerto atropellado y el otro ejecutado en 2011. Ambos, ahora se sabe, estaban plenamente identificados pero, aun así, no fueron entregados a la familia. Fueron enviados a las fosas de Tetelcingo.
El caso de esas fosas detonó con la historia de Oliver Wenceslao Navarrete, un comerciante de Cuautla que fue secuestrado por siete hombres armados en 2013 y cuyo cadáver fue encontrado en una barranca de la zona. Una vez sacado el cuerpo de ahí fue llevado al Servicio Médico Forense. La madre lo reconoció, ahí, de inmediato. El cuerpo fue reclamado pero, con el mismo patrón que en los otros casos, las autoridades decidieron no entregar el cadáver. Igualmente fue enviado a una de esas fosas. La familia insistió, pero la respuesta fue: que ya estaba ahí y que lo dejaran “descansar en paz”.
La aberrante situación llevó a la familia de Oliver a dar una notable batalla ante la justicia de la que salieron victoriosos. Obligaron a que las fosas se abrieran y se recuperara el cadáver. El cuerpo de Oliver estaba hasta el fondo de una de ellas. Encima de él, decenas de cuerpos tuvieron que ser retirados. El horror se instaló entre quienes seguían la historia. Agravio sobre agravio, las autoridades no fueron capaces de coincidir ni siquiera en las cifras de los cuerpos que sacaban. El fiscal hablaba de 116; el jefe de la policía de 150.
Recuperados los restos de Oliver, la familia pudo procesar el duelo de mejor forma y dejar que sus restos reposaran en condiciones dignas. Lo que lograron abrió la puerta para que otras personas puedan encontrar a personas desaparecidas y asesinadas.
Gracias a los familiares de Oliver, que continúan con una batalla por la justicia después de haber logrado el objetivo inicial de recuperar el cuerpo, al poeta Javier Sicilia y a muchos otros que se han empeñado en que se desarrolle un trabajo de identificación de más de cien personas y de recomponer, en la medida de lo posible, lo que quedó evidenciado como un vil amontonamiento de cuerpos, es que ha sido posible conocer testimonios como los de esta semana. Estamos ante una altamente probable colusión de autoridades con el crimen organizado o bien ante una descomunal ineficiencia de quienes manejan asuntos tan delicados. Cuando fue recuperado el cadáver de Oliver Wenceslao el fiscal declaró: “Los demás cuerpos que se encuentran en la fosa son personas que estaban en el Servicio Médico Forense, en el 2010, 2011 y 2012, que por cuestiones de salud y que no los reclamaron sus familiares fueron depositados en la fosa”. Por lo menos en los dos casos conocidos esta semana queda claro que no es la explicación correcta.
¿Qué explica que las autoridades responsables de Morelos no hayan procedido de forma apropiada para que los deudos pudieran recuperar, por lo menos, a sus muertos? ¿Para no estar obligados, después, a investigar? ¿Para no abrir la puerta que descubra la colusión de autoridades con el crimen organizado? ¿O solo para tapar la grave ineficiencia cuando de esclarecer crímenes y homicidios se trata?
En octubre del año pasado la CNDH -a través de 6 recomendaciones- pidió que se investigara a 42 funcionarios del gobierno de Graco Ramírez por las irregularidades en las fosas de Tetelcingo. No parece haber muchas noticias al respecto. Los testimonios de esta semana no solo estremecen, sino que nos muestran cuán lejos estamos de una elemental justicia en estos y en otros miles de casos. No hay futuro que valga si no ponemos como asunto central los grados de impunidad y corrupción que agobian a México. Tetelcingo es uno de los casos emblema.

Despierta, Peña

CIUDAD DE MÉXICO.- El gobierno mexicano luce torpe, lento e inseguro frente a las posturas y acciones del nuevo presidente de Estados Unidos que tanto ofenden y agravian a los mexicanos. Quiere llevar la fiesta en paz con el bravucón que no para de hacerle bullying.

El gobierno de Peña se ve mal dentro y fuera de nuestras fronteras. No acaba de darse cuenta que éstos no son tiempos para las contemplaciones. Que si no toma a ese toro por los cuernos no solo quedará muy mal parado en la historia, sino que dejará a México en situación de mayor vulnerabilidad y sobajado.

El gobierno de Peña Nieto, sin más, se ha manifestado dispuesto a sentarse a renegociar el TLC, y lo que haya lugar de la relación bilateral, a pesar de que su interlocutor ha puesto como punto de arranque la construcción de un Muro. No asume esto como una grave afrenta violatoria de preceptos internacionales. Considera el tema, simplemente, como algo en lo que no se está de acuerdo pero que puede ser parte de una negociación integral entre los dos países. Se comprometió, incluso, él solo, a no hablar del Muro en público, cuando debería denunciarlo en todos los foros internacionales.

En lugar de recibir a Tillerson y Kelly la semana que entra, como si no pasara nada, el gobierno de Peña debería plantear que no hay condiciones para negociar ningún tema en tanto no sea retirada la orden ejecutiva que llevará a construir ese muro indignante y absurdo y se deje de perseguir y criminalizar a connacionales. ¿De qué y cómo se puede negociar algo si los agravios persisten? No se trata de romper relaciones, ni cosa por el estilo, con un país del que dependemos tanto -y ellos de nosotros-, sino de plantear con inteligencia, imaginación y dignidad las nuevas reglas del juego que no pueden ser otras que las que nos da el derecho internacional.

El ex presidente Zedillo escribió en el Washington Post: “… lo prudente sería asumir que el presidente Trump matará al TLCAN” y que intentar negociarlo sería una “pérdida de tiempo… tal vez desee ir más allá de la cancelación del TLCAN y tratará de imponer barreras adicionales al comercio con México. Mi país debe estar dispuesto a utilizar todos los instrumentos jurídicos posibles, en particular los proporcionados por la Organización Mundial de Comercio, para impugnar cualquier acción arbitraria e ilegal. El presidente Trump podría incluso considerar la retirada de Estados Unidos de ese árbitro central de las disputas comerciales internacionales, momento en el cual la cuestión mexicana se convertiría en un problema mundial que tendría que ser enfrentado por toda la comunidad internacional”.

Sobre el Muro, Porfirio Muñoz Ledo, hombre de mil batallas, ha colocado el tema con claridad meridiana: “El tema del muro no es un asunto binacional… ni un problema del TLCAN… Este es un problema mundial y México es el país más agraviado”.

Para quien fuera presidente del Consejo de Seguridad de la ONU, el Muro con México se ha convertido en el gran símbolo mundial. Tanto como lo fue, en su momento, el apartheid. México, afirma, debe acudir de inmediato a los organismos internacionales para denunciar violaciones a derechos laborales, humanos, ambientales y otros, e intentos de desestabilización financiera.

Urge que el gobierno replantee su estrategia frente a este gigante desatado. La llegada de Gerónimo Gutiérrez como nuevo embajador en Estados Unidos podría significar el primer paso para replantear los ejes por los cuales México debería librar esta batalla.

Bien haría el gobierno en escuchar a los diplomáticos y juristas mexicanos de larga historia -que los tenemos y muy buenos- para redefinir la postura de nuestro país en esta encrucijada histórica.

Si México da los pasos firmes y correctos que la situación exige, desatará -en automático- una ola de solidaridad global. El mundo está contenido, esperando a que el gobierno de Peña Nieto salga de su caparazón, haga a un lado la tacita de té con la que quiere apaciguar al gigante y se decida a presentar recursos formales ya, ante la ONU, la OEA, La Haya, la OMC y cuanto tribunal internacional se requiera. Antes de que sea demasiado tarde. Antes de que meta a México en una dinámica absurda, inútil e indignante.

La llamada

 

CIUDAD DE MEXICO.- El contenido de la conversación telefónica, sostenida el viernes pasado, entre Enrique Peña Nieto y Donald Trump se ha trasladado del terreno de los boletines oficiales a la arena pública por donde cruzan informaciones periodísticas -que aluden a lo que no fue informado por los gobiernos-, desmentidos oficiales -que surgieron de inmediato a las publicaciones -y un conjunto de versiones encontradas e interpretaciones que han dejado a su paso no sólo una polémica encendida sino la exigencia de una mayor transparencia que incluya, por supuesto, la revelación íntegra de la dichosa llamada.

La prestigiada periodista Dolia Estévez dio a conocer información obtenida con fuentes de ambos países que le señalaron que la conversación Trump-Peña se dio en términos hostiles y que habría incluido expresiones ofensivas para el Ejército y el mandatario mexicano. La versión señala que “fue una conversación muy ofensiva donde Trump humilló a Peña Nieto”. Lo que se presentó como una conversación cordial “no fue así … aquí no quieren negociar, quieren confrontar a México”, dijo la periodista.

Trump le habría dicho a Peña que “no necesita de los mexicanos” y le reclamó sobre el papel del Ejército en el combate al crimen organizado. “Incluso le sugirió que si son incapaces de combatir al narco quizá tenga que enviar tropas para que asuman esta tarea”. Poco después de lo dicho por Dolia, Vivian Salama, de AP, publicó en la misma sintonía que Trump habría dicho a Peña Nieto: “Tienen muchos bad hombres ahí. No están haciendo lo necesario para detenerlos. Creo que su ejército está asustado. El nuestro no, así que podría enviarlo para que se haga cargo”.

La periodista de AP señaló que el extracto al que tuvo acceso no revela ni el tono ni el contexto de la declaración, ni tampoco registra lo que Peña habría contestado.

Por su parte, la cadena CNN reportó haber obtenido información respecto a que lo publicado por AP correspondía a una versión interna que habría sido imprecisa en relación a la transcripción original de la llamada, lo cual querría decir que dentro de la Casa Blanca habría dos documentos: la transcripción de la llamada y un documento interno informando sobre la misma y que ambos tendrían, entre sí, divergencias. De ser el caso, el Sr. Trump tendría que revisar urgentemente sus mecanismos de comunicación interna.

La Cancillería y el vocero del gobierno federal salieron de inmediato a desmentir y señalar que no hubo tono amenazante ni humillante en contra de Peña Nieto y que lo publicado por Dolia y AP no correspondía con la verdad. “Es absolutamente falso que el presidente de los Estados Unidos haya amenazado con mandar tropas a México”.

No sería la primera vez que Donald Trump aludiera a las tropas en relación a México. En campaña, al hablar de quién pagaría el muro, dijo que de negarse a México no le gustaría jugar a las guerritas con un Ejército rejuvenecido como el que tendría de llegar a la Presidencia.

Ayer medios como AP y NYT dijeron haber recibido información de fuente no identificada de la Casa Blanca que pretendió matizar el efecto generado por la divulgación del contenido de la llamada, señalando que Trump lo dijo en tono coloquial o de broma, con un Peña Nieto que “no pareció ofenderse”, según publicó el NYT.

Estas versiones contrastan con lo revelado de otras llamadas de Trump con mandatarios. Al primer ministro de Australia le cortó abruptamente la comunicación y después manifestó su desacuerdo a través de un tuit.

Ayer mismo dijo: “Cuando escuchen algo sobre las duras llamadas telefónicas que estoy haciendo, no se preocupen. Son duras. Tenemos que ser duros. Es hora de que seamos un poquito duros, amigos. Se están aprovechando de nosotros virtualmente todas las naciones del mundo. Eso no va a ocurrir más. Eso ya no va a ocurrir”, señaló. ¿Acaso con Peña Nieto Trump fue amable y bromista y con el resto de los mandatarios ha utilizado mano dura para evitar que los países se sigan aprovechando de la pobrecita potencia? ¿Qué fue lo que realmente le dijo Donald Trump a Peña y cuál fue el comportamiento del Presidente? ¿Si no hay nada que ocultar o nada de que avergonzarse, por qué no dan a conocer ya la llamada completa?