Desde presidencia

Por Omar Aguilar.

México no tiene muchas salidas del estancamiento económico en que vive. Las ganancias del petróleo tendrán que ser repartidas con empresas extranjeras, las remesas podrían ser gravadas por la administración Trump, lo único que nos queda realmente para los mexicanos es buscar ingresos vía turismo.

Afortunadamente, la actividad turística nacional pasa por un excelente momento pese a que prácticamente no haya recibido gran apoyo gubernamental. Nuestros excelentes destinos turísticos de playa y arqueológicos, el excelente servicio de los mexicanos y el clima de prácticamente todo el territorio nacional, nos ha sacado adelante.

Lo malo es que las playas han sido acaparadas por los grandes empresarios nacionales y extranjeros, las zonas arqueológicas están bajo la protección del Instituto Nacional de Antropología e Historia, por lo que nos queda el servicio y la excelente comida de las diferentes regiones del país, que también están siendo atraídas por las grandes cadenas de restaurantes.

Sin embargo, pese a todo el turismo en un gran salvavidas para la economía nacional e individual de los mexicanos. En 2014, el sector turístico de México contribuyó directamente con 8.5% al PIB; más del doble del promedio de los países de la OCDE (4.1%).  Es mayor que la construcción (7.3% del PIB); minería (7.3%); sector primario (4.5%) y servicios financieros y seguros (3.1%), y del sector de hidrocarburos (extracción de crudo y gas; 5.8%).

De acuerdo con datos de la propia Presidencia de la República, en ese mismo año, dio empleo de tiempo completo a 2.3 millones de personas; 5.8% de los empleos formales, sin contar a la economía informal del turismo que asciende hasta 54% de la economía.

En este sector, México avanza bien ya que es muy difícil sacar dinero para otros fines como ocurre con los ingresos petroleros y tributarios, aquí la gente hace su esfuerzo y obtiene ganancias directas. Por eso en 2015, México se posicionó como el noveno país más visitado en el mundo por llegada de turistas, capturó 2.7% del total del turismo global y ocupó el 17° lugar por ingreso de divisas (Barómetro del World Tourism Organization, en mayor de 2016).

Y durante muchos sexenios se han registrado modestos esfuerzos por apoyar al turismo mexicano, se han impulsado algunos destinos, pero solo el trabajo individual y el enorme potencial de México es lo que la logrado avanzar en esta actividad.

Apenas en enero de este año, luego de casi 4 años de este sexenio, se presentó el Plan Integral Turístico que incluye entre otras cosas “La campaña Viajemos Todos por México” busca dinamizar la economía mediante la promoción de los destinos nacionales, para elevar el impacto económico y social del turismo.

Y es que el turismo doméstico es la principal fuerza económica del sector en México.  Contribuye con 88 pesos de cada 100 gastados en el sector turismo del país. 6 entidades de la República concentran al 75% de turistas extranjeros: Quintana Roo, Ciudad de México, Jalisco, Baja California y Baja California Sur, y el sureste del país contribuye con 54% del total del PIB del turismo.

Por eso, la tendencia de crecimiento del turismo desde las economías emergentes es mayor al de las economías avanzadas (que es una oportunidad para México), sin embargo debe trabajar en la falta de infraestructura en los destinos turísticos, ya que dificulta la movilidad y comunicación con otros destinos y desincentiva una duración más prolongada en el país.

También, la falta de acceso a internet en comunidades pequeñas limita a que los turistas puedan organizar más viajes y limita a que los operadores turísticos hagan sus ofertas en escala masiva. Esto y muchas otras razones, son las que están limitando nuestro desarrollo en esta actividad.

Desde presidencia

Por: Omar Aguilar.

Nadie puede decir que un nuevo Modelo Educativo está mal. Pero, si ya hay cambios estructurales en todo el andamiaje legal del México de hoy, ¿será que también que llegó la hora de dejar atrás al presidencialismo y pasar al régimen semi parlamentario? ¿podemos tener ya un jefe de gabinete, similar a la figura del primer ministro?

El nuevo Modelo Educativo, si bien se trata de un enorme avance en beneficio de todos los mexicanos en virtud de que se deja una forma de educar atrasada e inútil, muchos se preguntan por qué se realiza hasta el cuarto año de la presente administración, en vísperas de las elecciones federales para renovar la Presidencia de la República.

En Palacio Nacional se dijo que será hasta el 2018 cuando comenzarán a verse este tipo de cambios. Lo que parece es que se están cargando los dados a favor de Aurelio Nuño Mayer, ya que el anuncio que realizó el presidente Enrique Peña Nieto vienen a favorecer al titular de la SEP.

Se mencionó que hace 95 años, con la creación de la Secretaría de Educación Pública, nuestro país inició un camino que en aquel momento parecía utópico: llevar educación a todos los rincones de la Patria. Como afirmaba José Vasconcelos, era impartir las primeras letras y los conocimientos básicos, así como difundir la cultura nacional e internacional, entre todos los mexicanos.

Hoy, efectivamente las cosas han cambiado y el Modelo Educativo ya es obsoleto. Nadie puede negar eso. Pero, así como la educación se quedó en rezago, la política también. El sistema político actual también requiere de una profunda reestructuración al grado de cambiar todo desde los cimientos.

No es posible tener un nuevo marco jurídico en todas las ramas de la actividad social de México y dejar pendiente el sistema político.

Muchos no estarán de acuerdo, o dirán que es demasiado, embargo, no cae mal en recordar que el régimen semi parlamentario, existe al lado de la figura de un Jefe de Estado. Éste es elegido por medio de elección popular, debiendo obtener una mayoría absoluta en una o dos vueltas.

El primer ministro, en estos modelos políticos, es el encargado de controlar políticamente al Presidente y al Parlamento. La importancia del Primer Ministro es fundamental, ya que debe ser un hombre de confianza del Presidente a la vez que ha de mantener buenas relaciones con la mayoría del Parlamento para que el Gobierno funcione de manera efectiva.

Con estas nuevas figuras, se podría evitar que estos cambios estructurales como la del Modelo Educativo parezcan que tienen una enorme carga electoral, debido a que tienen que ser consensuadas con el Congreso de la Unión, con los partidos políticos y otros sectores de la sociedad, por lo que dejarían de ser parte de una estrategia –que se podría decir-, servirá para apuntalar a un aspirante presidencial en específico.

Así las cosas, sí a las Reformas Estructurales, sí al nuevo Modelo Educativo, pero también se debe decir “sí” a la implementación de un nuevo sistema político que deje a tras tantos rezagos, deficiencias y actos de corrupción que han afectado a todo el país.

El sangriento vínculo de política y narco

Por Omar Aguilar.

En las líneas sangrientas de los ataques del narco es difícil delimitar los móviles, también, políticos.

Desde las últimas dos décadas el poder político empezó a ver como “normal” las disputas que surgen entre los grupos del narcotráfico después de cada cambio de gobierno, a nivel federal o en los estados. La operación de los cárteles siempre había sido encubierta por pactos con el Estado y los gobiernos, pero en los últimos años irrumpió en la esfera pública casi igual que el terrorismo, con ataques, enfrentamientos, decapitaciones y mensajes.

Esos grupos, que controlan lo mismo el tráfico de drogas como el lavado de dinero, el secuestro, la extorsión, la trata de personas y la prostitución, buscan en cada cambio de gobierno su propio reacomodo. La oportunidad es mayor cuando el grupo dominante pierde fuerza; cuando sus líderes han sido detenidos o cuando, con la llegada de otras autoridades, son reemplazados sus secuaces infiltrados en las fuerzas policiales y Fiscalías.

En varios estados del país, principalmente en el Norte, desde que inició este 2017 se recrudeció la disputa por el control del trasiego y los territorios del Cártel de Sinaloa, después de que Joaquín “El Chapo” Guzmán fuera recapturado y extraditado a Estados Unidos. El mayor número de ataques se ha reportado, además, en las entidades donde hubo cambios de gobierno y, principalmente, de partido en el poder.

El equilibrio sostenido por esos acuerdos de impunidad entre el poder político y el del narcotráfico, se quebrantó también en Quintana Roo. Los Zetas, que habían dominado el norte de la entidad desde que perpetraron en Cancún la mayor ejecución múltiple en noviembre de 2004 -meses antes de que Joaquín Hendricks entregara el poder a Félix González Canto-, fueron desplazados en la plaza de la Riviera Maya por ex miembros de los cárteles de Sinaloa, del Golfo y Jalisco Nueva Generación que, agrupados, fueron reconocidos por autoridades militares desde 2014 como el “Cártel de Cancún”.

Ahora los Zetas reclaman el territorio perdido en donde las ganancias, sólo por la venta de drogas, es de mil 500 millones de dólares al año. El enroque para controlar ese “negocio” fue el móvil de los ataques en el primer mes del año al bar Blue Parrot de Playa del Carmen y contra el edificio de la Fiscalía General de Quintana Roo, en Cancún.

El móvil político no se ha podido delimitar pero una clave está en el rifle de asalto p90 que aseguró la Fiscalía luego de que sus agentes repelieron el ataque a sus instalaciones en Cancún. En Quintana Roo sólo hay registrados dos rifles de este tipo y habían estado en manos de los escoltas del ex gobernador Roberto Borge. Este vínculo entre el narcotráfico y el poder político en la entidad, debería ser también una línea de investigación.

Y esa línea debería extenderse más allá del gobierno que acaba de dejar el poder en Quintana Roo porque el vínculo con el crimen organizado involucra también a ex presidentes municipales como Fredy Marrufo, nombrado recientemente delegado de la Sedatu por el gobierno federal y quien durante su gestión en el Ayuntamiento de Cozumel (2013-2016) protegió al delincuente más buscado aquí en los últimos años, Alejandro Chacón Mantilla, quien finalmente fue aprehendido hace cinco días en Playa del Carmen.

La firma del ex presidente municipal está impresa, incluso, en la licencia de conducir que la Dirección de Tránsito y Seguridad Pública de Cozumel le expidió a Chacón Mantilla, en agosto de 2016, bajo el nombre de Carlos Martínez Alcocer, cuando ya era buscado por las autoridades locales y federales bajo cargos de crimen organizado.

Esos acuerdos de impunidad se están resquebrajando y los poderes, criminales y políticos, están respondiendo con ráfagas de fuego.