¿Está Mimenza evadiendo al fisco?

La tarde del domingo fue detenido en el Aeropuerto Internacional de Cancún un empleado del empresario Carlos Mimenza Novelo con 25 mil dólares (450 mil pesos aproximadamente) cuya procedencia no pudo acreditar.

Se supone que el dinero es de Mimenza Novelo. Se supone que es para la compra de equipo técnico para la realización de un noticiero. Pero todo queda en supuestos, pues Carlos Mimenza el “falso Mesías” que presume hacer todo conforme a la ley en esta ocasión no la cumplió.

Transportar dinero en efectivo en un aeropuerto no es delito, no declararlo si lo es. Y Mimenza Novelo, al ser un empresario ya experimentado en estos menesteres, debería de saber esto. ¿Será esta la primera vez que transporta dinero de esta manera? O ¿Será una costumbre hacerlo de esta forma para evadir impuestos?.

No declarar el efectivo que se transporta es evasión fiscal y podría ser también lavado de dinero. Aunque deberán ser las autoridades fiscales quienes investiguen si el empresario Carlos Mimenza utiliza a sus empleados constantemente como “mulas” para transportar dinero de esta manera.

Lo cierto es que casos como este y la aceptación del presunto soborno del senador Félix González Canto por cinco millones de pesos, que aseguró haber donado pero de los cuales nunca mostró los recibos del depósito nos demuestran que Mimenza Novelo está acostumbrado a manipular la ley fiscal a su antojo.

Habría que investigar si el incorruptible Mimenza, el mismo que ha emprendido una cruzada selectiva contra los corruptos de Quintana Roo aguantará una auditoría del Servicio de Administración Tributaria.

Desde presidencia

Por Omar Aguilar.

México no tiene muchas salidas del estancamiento económico en que vive. Las ganancias del petróleo tendrán que ser repartidas con empresas extranjeras, las remesas podrían ser gravadas por la administración Trump, lo único que nos queda realmente para los mexicanos es buscar ingresos vía turismo.

Afortunadamente, la actividad turística nacional pasa por un excelente momento pese a que prácticamente no haya recibido gran apoyo gubernamental. Nuestros excelentes destinos turísticos de playa y arqueológicos, el excelente servicio de los mexicanos y el clima de prácticamente todo el territorio nacional, nos ha sacado adelante.

Lo malo es que las playas han sido acaparadas por los grandes empresarios nacionales y extranjeros, las zonas arqueológicas están bajo la protección del Instituto Nacional de Antropología e Historia, por lo que nos queda el servicio y la excelente comida de las diferentes regiones del país, que también están siendo atraídas por las grandes cadenas de restaurantes.

Sin embargo, pese a todo el turismo en un gran salvavidas para la economía nacional e individual de los mexicanos. En 2014, el sector turístico de México contribuyó directamente con 8.5% al PIB; más del doble del promedio de los países de la OCDE (4.1%).  Es mayor que la construcción (7.3% del PIB); minería (7.3%); sector primario (4.5%) y servicios financieros y seguros (3.1%), y del sector de hidrocarburos (extracción de crudo y gas; 5.8%).

De acuerdo con datos de la propia Presidencia de la República, en ese mismo año, dio empleo de tiempo completo a 2.3 millones de personas; 5.8% de los empleos formales, sin contar a la economía informal del turismo que asciende hasta 54% de la economía.

En este sector, México avanza bien ya que es muy difícil sacar dinero para otros fines como ocurre con los ingresos petroleros y tributarios, aquí la gente hace su esfuerzo y obtiene ganancias directas. Por eso en 2015, México se posicionó como el noveno país más visitado en el mundo por llegada de turistas, capturó 2.7% del total del turismo global y ocupó el 17° lugar por ingreso de divisas (Barómetro del World Tourism Organization, en mayor de 2016).

Y durante muchos sexenios se han registrado modestos esfuerzos por apoyar al turismo mexicano, se han impulsado algunos destinos, pero solo el trabajo individual y el enorme potencial de México es lo que la logrado avanzar en esta actividad.

Apenas en enero de este año, luego de casi 4 años de este sexenio, se presentó el Plan Integral Turístico que incluye entre otras cosas “La campaña Viajemos Todos por México” busca dinamizar la economía mediante la promoción de los destinos nacionales, para elevar el impacto económico y social del turismo.

Y es que el turismo doméstico es la principal fuerza económica del sector en México.  Contribuye con 88 pesos de cada 100 gastados en el sector turismo del país. 6 entidades de la República concentran al 75% de turistas extranjeros: Quintana Roo, Ciudad de México, Jalisco, Baja California y Baja California Sur, y el sureste del país contribuye con 54% del total del PIB del turismo.

Por eso, la tendencia de crecimiento del turismo desde las economías emergentes es mayor al de las economías avanzadas (que es una oportunidad para México), sin embargo debe trabajar en la falta de infraestructura en los destinos turísticos, ya que dificulta la movilidad y comunicación con otros destinos y desincentiva una duración más prolongada en el país.

También, la falta de acceso a internet en comunidades pequeñas limita a que los turistas puedan organizar más viajes y limita a que los operadores turísticos hagan sus ofertas en escala masiva. Esto y muchas otras razones, son las que están limitando nuestro desarrollo en esta actividad.

Desde presidencia

Por: Omar Aguilar.

Nadie puede decir que un nuevo Modelo Educativo está mal. Pero, si ya hay cambios estructurales en todo el andamiaje legal del México de hoy, ¿será que también que llegó la hora de dejar atrás al presidencialismo y pasar al régimen semi parlamentario? ¿podemos tener ya un jefe de gabinete, similar a la figura del primer ministro?

El nuevo Modelo Educativo, si bien se trata de un enorme avance en beneficio de todos los mexicanos en virtud de que se deja una forma de educar atrasada e inútil, muchos se preguntan por qué se realiza hasta el cuarto año de la presente administración, en vísperas de las elecciones federales para renovar la Presidencia de la República.

En Palacio Nacional se dijo que será hasta el 2018 cuando comenzarán a verse este tipo de cambios. Lo que parece es que se están cargando los dados a favor de Aurelio Nuño Mayer, ya que el anuncio que realizó el presidente Enrique Peña Nieto vienen a favorecer al titular de la SEP.

Se mencionó que hace 95 años, con la creación de la Secretaría de Educación Pública, nuestro país inició un camino que en aquel momento parecía utópico: llevar educación a todos los rincones de la Patria. Como afirmaba José Vasconcelos, era impartir las primeras letras y los conocimientos básicos, así como difundir la cultura nacional e internacional, entre todos los mexicanos.

Hoy, efectivamente las cosas han cambiado y el Modelo Educativo ya es obsoleto. Nadie puede negar eso. Pero, así como la educación se quedó en rezago, la política también. El sistema político actual también requiere de una profunda reestructuración al grado de cambiar todo desde los cimientos.

No es posible tener un nuevo marco jurídico en todas las ramas de la actividad social de México y dejar pendiente el sistema político.

Muchos no estarán de acuerdo, o dirán que es demasiado, embargo, no cae mal en recordar que el régimen semi parlamentario, existe al lado de la figura de un Jefe de Estado. Éste es elegido por medio de elección popular, debiendo obtener una mayoría absoluta en una o dos vueltas.

El primer ministro, en estos modelos políticos, es el encargado de controlar políticamente al Presidente y al Parlamento. La importancia del Primer Ministro es fundamental, ya que debe ser un hombre de confianza del Presidente a la vez que ha de mantener buenas relaciones con la mayoría del Parlamento para que el Gobierno funcione de manera efectiva.

Con estas nuevas figuras, se podría evitar que estos cambios estructurales como la del Modelo Educativo parezcan que tienen una enorme carga electoral, debido a que tienen que ser consensuadas con el Congreso de la Unión, con los partidos políticos y otros sectores de la sociedad, por lo que dejarían de ser parte de una estrategia –que se podría decir-, servirá para apuntalar a un aspirante presidencial en específico.

Así las cosas, sí a las Reformas Estructurales, sí al nuevo Modelo Educativo, pero también se debe decir “sí” a la implementación de un nuevo sistema político que deje a tras tantos rezagos, deficiencias y actos de corrupción que han afectado a todo el país.

País post-verdad

 

CIUDAD DE MÉXICO.- Es oficial. La verdad está muerta. Los datos, las cifras, los hechos no importan. Así lo confirmaron los Diccionarios Oxford al declarar “Post-truth” -post-verdad- la palabra del año. Así lo constató la PGR, encabezada por Raúl Cervantes, en su respuesta al reportaje de The New York Times sobre cómo el gobierno había violado la ley en la investigación sobre Ayotzinapa. La vocera del Fiscal Carnal simplemente dijo que el documento incriminatorio, producto de una investigación interna, era “legalmente inexistente”. O sea, existe pero no realmente. Existe pero no para la opinión pública o los padres del los 43. 177 páginas que describen una realidad consignada a la post-verdad: todo aquello “relacionado con circunstancias en la cuales datos objetivos son menos influyentes en moldear la opinión pública que las emociones o las creencias personales”.

O las narrativas oficiales en las cuales se sigue insistiendo, mientras el tiempo pasa, el horror se normaliza, la mentira histórica se repite. Que los normalistas fueron agredidos únicamente por el crimen organizado. Que todos fueron quemados en el basurero de Cocula. Que no se trata de desapariciones forzadas. Que no fue el Estado. Eso que el documento negado y también citado por Anabel Hernández en el libro La verdadera noche de Iguala contradice. Las numerosas irregularidades detectadas a lo largo de una investigación que desembocó tramposamente en el basurero de Cocula y hoy no va a ningún lado. Cómo Tomás Zerón llevó a un testigo al Río San Juan sin su abogado presente, y el hecho de que esa visita -que derivó en la acusación de siembra de evidencia- no fue consignada en el expediente. Y más.

Todo lo detallado en la “Evaluación Técnico Jurídica” elaborada por el visitador de la PGR, Alejandro Chávez Flores y entregada a Arely Gómez, antes de que fuera removida del puesto. Todo lo que incrimina al Estado mexicano en la falsificación de evidencia, la tortura a testigos, los documentos apócrifos, el ocultamiento deliberado de la verdad. Todo lo que el reporte sugiere que la PGR debe hacer y no ha hecho: seguir las líneas de investigación que el GIEI indicó antes de su salida obligada del país: replantear la investigación para enfocarse en la policía estatal de Guerrero, la policía federal, el 27 Batallón de Infantería y lo acontecido particularmente con los autobuses que podrían haber contenido heroína. Pero en lugar de reencauzar la indagatoria, el gobierno archivó el informe incómodo, removió a la procuradora que lo había solicitado, le proveyó protección política a Tomás Zerón enviándolo a otro puesto, le apostó al olvido. Y el “whistleblower” Chávez Flores renunció, diciendo que lo habían colocado “ante la disyuntiva de hacer lo correcto y conservar el cargo”.

Esto pudo ocurrir porque hay personas a las cuales el Estado mexicano quiere proteger, investigaciones que el Ejército busca frenar, verdades que Enrique Peña Nieto prefiere enterrar. Los encargados de construir la narrativa post-verdad siguen allí en puestos de poder, intocables. Luis Enrique Miranda Nava. Humberto Castillejos Cervantes. Tomás Zerón de Lucio. Los que han logrado mentir y ofuscar y distorsionar a tal grado que cuando un medio internacional publica una nota describiendo cómo el gobierno violó la ley reiteradamente, no pasa nada. Nada.

No pasa nada porque en la PGR hay un protector del Presidente, quien responde que el documento citado no es legal, ya que no cumple con formalidades no especificadas. Porque ha habido una acción concertada para desprestigiar todo lo asociado con los normalistas, valiéndose incluso a la medalla Belisario Domínguez para hacerlo. Porque en la era de la post-verdad, los prejuicios están desconectados de los hechos. Hechos irrefutables como los descritos en una auditoría que la PGR ahora quiere minimizar, calificándola como un “simple proyecto” o un escrito informal que nunca se terminó.

La falta de reacción ante una bomba política que abre un hoyo en el centro del caso Ayotzinapa revela algo sobre el país y es aterrador. Al igual que Estados Unidos bajo Trump, México bajo Peña Nieto ha aceptado vivir en un mundo post-verdad. Un espectáculo perfectamente controlado, Orwelliano, en el cual los hechos son “negativos”. Los hechos son “pesimistas”. Los hechos son “antipatrióticos”. Y así el gobierno logra volver a la verdad una mentira a conveniencia.

Denise Dresser