Casos Lozoya y García Luna, una radiografía de la apestosa corrupción en estados y municipios

La Silla del Patrón
Amir Ibrahim

¿Conoce usted el caso más fuerte en Suecia de corrupción?
Ahí le va:
La protagonista fue la ex viceprimer ministra sueca, Mona Sahlin. Mona que protagonizó buena parte de la vida política sueca en los años 90, llegó a culmen de su carrera en 1994, cuando fue nombrada Viceprimer Ministra y principal aspirante a sustituir a Ingvar Carlson, primer ministro y líder del Partido Socialdemócrata sueco.

Pero… ¿Qué pasó?
Sus esperanzas se vieron truncadas un año más tarde, cuando decidió retirarse tras un escandaloso caso de corrupción.
Mire usted y analice muy bien el escándalo:
Su error fue utilizar la tarjeta de crédito que poseen los altos cargos políticos suecos para hacer una compra personal.
¿Y qué es lo que compró?
Mona Shalin cayó en la tentación de comprar con esta tarjeta dos barras de chocolate Toblerone. Si leyó bien usted, ¡DOS CHOCOLATES! Las cuales le costaron la cuantiosa cantidad de 12 euros a las arcas del país escandinavo.
El escándalo pasó a conocerse como “l’affair Toblerone”.
El pueblo sueco indignado se levantó contra la entonces viceprimer ministra y a los pocos días, Mona presentó su dimisión y años más tarde, escribió un libro en el que ofrecía sus disculpas y su versión de lo sucedido.
Fue hasta 13 años más tarde, en 2007, que logró volver a la vida pública del país y fue elegida como presidenta del Partido Socialdemócrata de Suecia.
HOY, EN MÉXICO LA REALIDAD DISTA MUCHO DE LAS BARRAS DE CHOCOLATE
Nos recetaron la verdad en la cara. Cierto, ya lo sabíamos, pero no lo habíamos visto así.
La denuncia filtrada de Lozoya es lectura obligada, es sin duda una radiografía de la asquerosa corrupción que impera en municipios y estados de este país.
Siempre los corruptos se protegen, antes desde la cima del poder, se les cobijó, ocultó y se les fomentó la galopante impunidad y corrupción, que tanto daño nos ha hecho a millones de mexicanos.
Grupos sin valores, puercos y malvados han secuestrado los escaños del poder en municipios, en estados y en puestos federales, para saquear los dineros públicos y llenarse los bolsos y vivir como virreyes.
En el sexenio de Peña Nieto, se acuñó la corrupción e impunidad en sus más altos estándares.
Mire usted, no es que los mexicanos de pie carezcan de principios y valores, ¡no! Sino que son esos pequeños grupos de personas las que pudren todo.
Estos pequeños, pero poderosos grupos, hacen de la política su mejor negocio, operan con recursos que ya saquearon, con alianzas con otros grupos corruptos y se apoderan así, de los puestos públicos para continuar saqueando y lastimando al pueblo de México.
Si queremos que esto cambie, debemos identificarlos, evidenciarlos con valentía y promover el voto de castigo contra ellos, y ¿por qué no?, hasta la cárcel, que es donde deberían estar; en cualquier otro país con menos corrupción, ya estarían ahí.
Mire usted, le pongo un ejemplo en mi estado:
Durante el mandando del ahora ex gobernador Félix González Canto, el saqueo de los recursos públicos fue enorme y la venta de las tierras del estado a precio de ganga fueron su principal característica.
PERO, el peor daño lo hizo al imponer a Roberto Borge Angulo para cubrirle la espalda, como su sucesor.
Roberto Borge está en prisión, pero es porque no lograron imponer a su otro caballo, Mauricio Góngora, candidato del PRI a la gubernatura del estado.
Hoy, a través de la senadora Maribel Villegas Canché y de alcaldes como Laura Beristain, estos rufianes siguen operando. Ellas dos, les abren el camino para su presunto regreso.
Operadores sentenciados por delitos penales y con penas de cárcel, como Carlos Mimenza Novelo, son sus porros, sus golpeadores y los encargados de engañar a muchos.
Dos chocolates contra muchos corruptos; piénselo usted.

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