De instituciones a pestes

Escuche mientras lee: “Yo Mama” del genialísimo Frank Zappa. “Maybe you should stay with yo’ mama / You’re really kinda stupid ‘n’ ugly too”. Dedicado con mucho “afecto” a los estúpidos diputados locales; creo que estarían mejor con sus respectivas madres, las únicas obligadas a soportarles.

Cuando el barco comienza a hacer agua, hasta las ratas brincan despavoridas, ¿será acaso lo que está pasando justo ahora en el Instituto de Movilidad de Quintana Roo?

Desde el sábado anterior sabemos de la renuncia que Jorge Pérez entregó al gobernador del estado y que éste a su vez, habría designado ni más ni menos que al cuestionadísimo “Chino Zelaya”.

En este punto me interesa reflexionar. Para tener la capacidad de tratar con las garras de la rata: los sindicatos de taxistas, las empresas de transporte urbano encabezadas por Roberto Borge con su afamada Transporte Terrestre Estatal (TTE), pues se requiere a un igual, o por lo menos a uno similar.

Y luego destaca que, renuncia Jorge Pérez, pero no Bibián Castillo y la verdad, no me extraña. Acostumbrada a tratar con grupos delincuenciales, a Bibián Castillo recientemente le fueron a reclamar a las puertas de su casa el incumplimiento de algún acuerdo (uno por el que evidentemente se le pagó una buena lana), o la falta de pago de algún compromiso. Pero, ¿quién le fue a reclamar?, pues ni más ni menos que la maña, la delincuencia debido al método que ocuparon; le fueron a quemar vehículos oficiales de Movilidad a las afueras de su propia casa en la esquina de San Cristóbal de las Casas y Teocaltiche en la Supermanzana 45.

El punto es que, “a tiempo” –en realidad demasiado tarde y ya me explicaré-, el capitán del barco es el primero en ponerse el chaleco y brincar lo más lejos posible, y la oficialización del nombramiento del “Chino Zelaya” se ha rezagado. El mismísimo Chino se apresuró a contactar con sus cuates periodistas para que se diera a conocer de inmediato la noticia sobre la renuncia de Jorge y su “inevitable llegada”.

¿Este retraso tendrá que ver acaso con que se presentó alguien más a apostar por la plaza?; ¿será que Bibián Castillo, una vez que pactó alguna suerte de tregua con quienes impunes fueron a quemar propiedad de los quintanarroenses, -que dicho sea de paso, no tenían absolutamente nada que hacer afuera de la casa particular de la señora-, acerca alguna especie de oferta por “la plaza”?

LAS MALAS, MUY MALAS NOTICIAS

Lo que parecen ignorar, tanto Jorge Pérez como Bibián Castillo, es la denuncia que obra contra, no sólo de ellos, sino además de los inspectores de Movilidad, la diputada Erika Castillo en la Fiscalía Especializada en Combate a la Corrupción de la Fiscalía General del Estado (FGE), registrada en Carpeta de Investigación número FGE/QROO/BJ/02/4286/2020.

Mucho habrá que explicar y a fin de no entorpecer el proceso de investigación de la autoridad, pues lo dejamos sólo así, que esas autoridades tienen que responder por los presuntos delitos que habrían cometido, en especial, el de la Asociación Delictuosa.

Entonces, pues habría que ver si el grismente célebre “Chino Zelaya” le quiere entrar al asuntito al considerar, no sólo los procedimientos legales pendientes, sino que además, el hecho de que la delincuencia organizada ya ha ido al domicilio particular de la representante del Instituto en la Zona Norte, Bibián Castillo a reclamarle, pues vaya usted a saber qué, pero lo hacen como mejor saben hacerlo, generando terror.

¿Y qué decir del hecho de que, lejos de que se le exigiera a la señora Castillo que explicara el por qué, luego de tocar gentilmente en su puerta –se negó a abrir, dicho sea de paso-, los tipejos esos, los Hijos de Nadie se dieron a la tarea de quemar los carros que se compraron con dinero del Erario Público; la autoridad fiscal simplemente compró otros vehículos para reponer los perdidos?

¿Se trata de complicidades?, ¿o alguien la protege al extremo de poner en riesgo mucho más de lo que se aprecia “por encimita”?

-No está usté pa saberlo, pero yo sí pa contárselo; allí estaba la señora agazapada dentro de su casa la noche de los hechos, cuando policías de la Secretaría de Seguridad Pública estaban buscando a quién habrían dirigido el ataque y preguntaban entre los vecinos que veían cómo sus propios vehículos se consumían junto con los de Movilidad, hasta que, alguna “alma cooperativa” les dijo; “sí, claro, es allí en esa casa, toquen allí vive la señora Bibián Castillo y allí está; desde luego, tocaron y tocaron y tocaron, pero la señora, nunca salió-.

Ahora sí; ¿Quién Dijo Yo?

Ciao.

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