¡‘El miedo no anda en burro’!

Escuche mientras lee: “Dos, cero, uno, Transas”, del maestro Charly García “El se cansó de hacer canciones de protesta

Y se vendió a Fiorucci”.

A propósito de esta maravilla de rola; vaya un saludo enorme a mi antigua banda cecehachera (CCH SUR); a Pilar González, a los Olivos Cuellar, a mi queridísimo “Ratón” Suilo Gil, Fernando Belauzarán, Ciro Murallama, Milena, Ireri, Carlos Coto, Ernesto Lehn, Adolfo Yubere, Sergio González, Armando Plancarte, Livia, Anabelí; el Blues les manda un abrazo enorme a la distancia y el tiempo.

El miedo provoca una serie de reacciones muy divertidas; desde luego, la primera es, la negación, pero también, el contra-ataque facilón, por ejemplo, advertir que “somos víctimas de un objetivo político ulterior”; que se ocultan problemas realmente graves con la “cortina de humo”, en fin.

Pudiera ser que de este hecho histórico, alguno que otro logre salvar la cabeza, es probable, son las características de la negociación política que prepondera el “Peje”, nimodos.

Qué lástima, el buen Benito, prefirió condenar a su propio hermano masón al paredón, pero los tiempos cambian y nos volvemos compasivos.

Pero será el peso de la historia, de los hechos los que condenen y coloquen a cada quien en su lugar. A propósito del miedo, creo que el más temeroso y hasta cobarde pudiera ser Felipe Calderón.

Quiero insistir; pretender convertirse en el “Comandante de la nueva versión de la ‘Guerra Santa’”, no es más que la urgente necesidad de permanecer alejado de la barandilla.

Pero es la Historia que no le deja en paz. Los atentados del 15 de Septiembre de 2008 en Morelia de los cuales, él es directamente responsable. Es un asesino que nos debe muchísimo a los mexicanos y al final, no fueron aquéllos los únicos mártires de su acomplejada mente. Su inmenso miedo, el pánico, la cobardía, siempre requirió de “lecciones” sangrientas encargadas a sicarios, a fin de mantener su esfera de cristal rellena de algodón.

El mayor miedo de Calderón es al juicio de su propia conciencia. En un divertido escenario Sartreriano, representación del Purgatorio, el que visita cada día y que sólo logra acallar con el ardor del alcohol resbalando por su garganta y estallando de las vísceras al cerebro, con destino final en la conciencia, la que, ahogada de borracha se descalza, arremanga el vestido y baila como furcia de burlesque.

Ese cartón del enano que viste de militar con las ropas a la usanza del tontín, ninguna descripción más fiel, ninguna mejor condena como imagen pa llevar a la tumba, si acaso la impotencia de ver cómo su corazón se desploma sobre el periférico, muy cerca de la Fuente de Petróleos.

No es el único, muchos habrán de sucumbir ante la mentira de sí mismos, la caricatura de sus excesos y la danza de sus muertos alrededor de su conciencia, pero ninguno tan cobarde y pusilánime, ninguno tan caricaturesco y fementido.

¿Rezar?, tal vez le sirva, las drogas son siempre una amarga puerta de escape a una realidad alterna; pero aquí cabe maravillosa una frase inmortal de Frederick Nietzsche: “pobre hombre, no sabe que Dios ha muerto”.

Buonasera amici.

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