Filtran contrato que comprueba que PGR compró Pegasus

CIUDAD DE MÉXICO. –El periódico The New York Times publicó en su edición del pasado 19 de junio, que el gobierno del residente Enrique Peña Nieto había gastado, desde el 2011, casi 80 millones de dólares en la compra de software de espionaje a una empresa de origen israelí que se especializa en ese tipo de programas cibernéticos.

La Procuraduría General de la República (PGR) adquirió en 2014 el software de espionaje Pegasus a la empresa Techbull SA de CV, para lo cual ha desembolsado más 32 millones de dólares.

El programa, entregado a través de Grupo Tech Bull, S. A.de C. V., fue adquirido en la administración de José Murillo Karam y recibido por Arely Gómez, el cual fue utilizado en contra de 500 objetivos, según data un acta administrativa de noviembre de 2015.

Milenio y Televisa enseñaron el documento que firmó la PGR con el Grupo Tech Bull, el 29 de octubre de 2014, el cual está firmado “por el entonces director de la Agencia de Investigación Criminal (AIC), Tomás Zerón de Lucio, y por el apoderado del Grupo Tech Bull, Luis Armando Pérez Herrero”.

Televisa señala que Grupo Tech Bull, S.A.de C.V. fue fundada el 10 de octubre de 2013 y se trata de una compañía que vende inteligencia y seguridad al gobierno mexicano.

En el documento se detalla el funcionamiento del software: todo inicia con la emisión de un mensaje a la persona que se quiera espiar, quienes tienen que dar acceso al aparato a quien controla el programa.

El tiempo que Ramírez Gutiérrez tuvo esa responsabilidad coincide con el periodo en el que presuntamente se espió a diferentes ciudadanos que estaban participando en reclamos por la defensa de los derechos humanos, iniciativas para el combate a la corrupción e investigaciones periodísticas.

Entre las personas a las que le intervinieron sus teléfonos celulares, se encuentran los periodistas Carmen Aristegui, Carlos Loret de Mola, Salvador Camarena, y Juan Pardinas, director del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO).

Ricardo Anaya recibió un mensaje en 2016 y un mes más tarde, pasó lo mismo al vocero blanquiazul. Luego a partir de febrero de 2016 otros activistas y periodistas comenzaron a ser atacados con los mensajes.

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